# El sistema Lancaster

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- Categoría: Ciencias de la educación
- Publicado: 2025-02-08
- Autoría: Josemari Sarasola Ledesma — Editor coordinador; Profesor titular de escuela universitaria, Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea
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El **sistema Lancaster**, también llamado **enseñanza mutua** o sistema monitorial, fue un método escolar de principios del siglo XIX en el que un solo maestro dirigía una escuela de cientos de niños con la ayuda de los alumnos más avanzados, los **monitores**, que enseñaban a su vez a grupos pequeños de compañeros. Lo idearon casi a la vez dos británicos, el clérigo Andrew Bell y el maestro cuáquero Joseph Lancaster, y durante unas décadas se extendió por Europa y América como la solución barata para escolarizar a las masas. En varios países de habla hispana fue el primer intento serio de crear una escuela pública.

El problema de partida era económico. A finales del siglo XVIII, con la industrialización y el crecimiento de las ciudades, millones de niños pobres no iban a la escuela, y no había dinero para pagar a un maestro por cada treinta alumnos. Andrew Bell, capellán escocés del ejército británico en la India, dirigía desde 1789 un asilo para huérfanos de soldados en Egmore, cerca de Madrás. Descontento con los maestros, encargó a un alumno de ocho años enseñar el alfabeto a los más pequeños trazando letras en la arena, y el resultado le pareció mejor que el de los adultos. Extendió la práctica a toda la escuela y en 1797, ya de vuelta en Inglaterra, la describió en un folleto titulado *Un experimento de educación*.



Joseph Lancaster llegó a lo mismo por su cuenta. En 1798 abrió una escuela para niños pobres en Borough Road, en el sur de Londres, y como no podía pagar ayudantes empezó a usar a los alumnos mayores. En 1803 publicó *Mejoras en la educación*, donde exponía su sistema con todo detalle, y su escuela llegó a tener un millar de alumnos. Lancaster era un propagandista incansable: recibía visitas de aristócratas, daba conferencias por todo el país y obtuvo el apoyo del rey Jorge III, que dijo querer que cada niño pobre de su reino supiera leer la Biblia.

El funcionamiento de una escuela lancasteriana se parecía al de una fábrica, y sus defensores no lo ocultaban. Los niños se sentaban en largos bancos alineados en una sala enorme, divididos en grupos de unos diez según su nivel en cada materia. Cada grupo tenía un monitor, un alumno algo mayor que había recibido la lección del maestro esa misma mañana y que ahora la repetía a su grupo, de pie junto a unos carteles colgados en la pared con letras, sílabas o sumas. Había monitores para cada tarea: para tomar la asistencia, para repartir las pizarras, para vigilar el orden y para examinar. El maestro, en una tarima al fondo, supervisaba el conjunto y daba las órdenes con una campanilla o un silbato.



Todo estaba pensado para ahorrar. Los más pequeños aprendían a escribir trazando letras con el dedo en bandejas de arena, que podían alisarse y reutilizarse sin gastar papel. Los mayores usaban pizarras. En lugar de un libro por alumno, bastaba con unos cuantos carteles de lectura para toda la escuela. Lancaster calculaba que educar a un niño en su sistema costaba una fracción de lo que costaba en una escuela tradicional. La disciplina se mantenía con un sistema de premios, como fichas canjeables por juguetes y medallas colgadas del cuello, y con castigos que buscaban avergonzar más que golpear: al alumno que hablaba se le colgaba un tronco del cuello, y al que llegaba tarde se le podía meter en un cesto colgado del techo.



El éxito del método provocó una pelea religiosa. Lancaster era cuáquero y defendía una enseñanza de la Biblia sin doctrina de ninguna iglesia, lo que alarmó a la Iglesia anglicana. Sus partidarios crearon en 1808 la sociedad que acabaría llamándose British and Foreign School Society, y los anglicanos respondieron en 1811 con la National Society, que adoptó el método de Bell, casi idéntico pero con catecismo anglicano. La rivalidad entre ambas sociedades hizo que Inglaterra se llenara de escuelas monitoriales en pocos años. Lancaster, pésimo administrador, acabó enfrentado con sus propios patrocinadores y emigró a América en 1818.

En el mundo hispano el sistema llegó de la mano de la independencia y del liberalismo. El escocés James Thomson, conocido como Diego Thomson, fundó escuelas lancasterianas en Buenos Aires desde 1818 y después en Chile, Perú y Colombia. Simón Bolívar invitó al propio Lancaster a Caracas en 1824, aunque la experiencia terminó mal. En México, la Compañía Lancasteriana, fundada en 1822, dirigió durante décadas buena parte de la enseñanza primaria del país y llegó a encargarse de la instrucción pública en la capital. Para los nuevos gobiernos, que querían formar ciudadanos sin apenas maestros ni presupuesto, el sistema era la única manera de abrir escuelas deprisa. En España se ensayó durante el Trienio Liberal, entre 1820 y 1823, y se recuperó en algunas escuelas en las décadas siguientes.

Hacia mediados del siglo XIX el sistema entró en declive. Los inspectores señalaban que los niños aprendían a repetir de memoria pero entendían poco, que un monitor de diez años no podía resolver las dudas de nadie y que la disciplina mecánica ahogaba cualquier iniciativa. En Inglaterra se sustituyó a partir de 1846 por el sistema de alumnos-maestros, que pagaba a adolescentes para formarse como docentes junto a un maestro titulado, y en todas partes se impuso poco a poco el modelo que hoy conocemos: clases separadas por edades, cada una con su maestro formado en una escuela normal.

Del sistema Lancaster quedan, sin embargo, ideas que han vuelto con otros nombres. La [enseñanza recíproca](https://ikusmira.org/p/ensenanza-reciproca/) y la tutoría entre iguales, en la que un alumno explica a otro, son de las prácticas mejor respaldadas por la investigación, precisamente porque quien enseña también aprende. La diferencia es que hoy se usan como complemento del maestro y no como sustituto barato de él.

[Enseñanza recíproca](https://ikusmira.org/p/ensenanza-reciproca/) – [Escuela pública](https://ikusmira.org/p/escuela-publica/) – [Educación universal](https://ikusmira.org/p/educacion-universal/) – [Disciplina escolar](https://ikusmira.org/p/disciplina-escolar/) – [Pestalozzi](https://ikusmira.org/p/johann-heinrich-pestalozzi/) – [Comenio y la Didáctica magna](https://ikusmira.org/p/comenio-y-la-didactica-magna/)

## Fuentes

- Andrew Bell — *An Experiment in Education, Made at the Male Asylum of Madras*, Cadell and Davies, Londres (1797)
- Joseph Lancaster — *Improvements in Education, as it Respects the Industrious Classes of the Community*, Darton and Harvey, Londres (1803)
- Henry Barnard — *School Architecture; or Contributions to the Improvement of School-Houses in the United States*, A. S. Barnes & Co., Nueva York (1848)
- Carl F. Kaestle (ed.) — *Joseph Lancaster and the Monitorial School Movement: A Documentary History*, Teachers College Press, Nueva York (1973)
- Eugenia Roldán Vera — *The Monitorial System of Education and Civic Culture in Early Independent Mexico*, Paedagogica Historica 35 (2) (1999) — https://doi.org/10.1080/0030923990350202
- David Hogan — *The Market Revolution and Disciplinary Power: Joseph Lancaster and the Psychology of the Early Classroom System*, History of Education Quarterly 29 (3) (1989) — https://doi.org/10.2307/368910

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Cómo citar: Sarasola, Josemari (2025). «El sistema Lancaster». Ikusmira. https://ikusmira.org/p/el-sistema-lancaster/
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