# El desciframiento del lineal B

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- Categoría: Lingüística
- Publicado: 2025-06-21
- Autoría: Josemari Sarasola Ledesma — Editor coordinador; Profesor titular de escuela universitaria, Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea
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El **desciframiento del lineal B** es la resolución, en 1952, de la escritura más antigua de Europa que se ha logrado leer. La escritura aparece en miles de tablillas de arcilla halladas en los palacios de Cnosos, en Creta, y de Pilos, en el Peloponeso, y en otros yacimientos de la Grecia continental, y se usó entre los siglos XV y XII antes de nuestra era. Durante medio siglo fue un enigma sin solución, y su lectura la consiguió un arquitecto de treinta años, Michael Ventris, que se había interesado por ella cuando era un escolar. La respuesta sorprendió a casi todos los especialistas: la lengua de las tablillas era griego, setecientos años anterior a Homero.

Las primeras tablillas las encontró el arqueólogo británico Arthur Evans en 1900, al excavar el palacio de Cnosos. Evans distinguió dos escrituras lineales emparentadas, a las que llamó lineal A y lineal B, y atribuyó ambas a una civilización cretense que él mismo bautizó como minoica. Publicó parte del material en 1909, pero retuvo el resto para estudiarlo él mismo, y durante cuatro décadas impuso con su enorme autoridad la idea de que la lengua escondida detrás de los signos no podía ser griego: los minoicos habían sido un pueblo distinto, y la Grecia continental, a lo sumo, una colonia suya. Cuando en 1939 Carl Blegen halló en Pilos un archivo de tablillas escritas con el mismo sistema, se interpretó como un préstamo cultural.

El problema de partida era muy desfavorable. A diferencia de lo que ocurrió con la [piedra de Rosetta](https://ikusmira.org/p/el-desciframiento-de-la-piedra-rosetta/), no había ningún texto bilingüe, y la lengua era desconocida. Lo único disponible eran los propios signos. Se contaban unos noventa signos silábicos, demasiados para un alfabeto y pocos para una escritura de palabras, así que cada uno debía representar una sílaba; y había además ideogramas, dibujos de hombres, mujeres, caballos, vasijas o carros, y un sistema decimal de números. Las tablillas eran claramente inventarios: listas de personas, raciones, animales, armas y ofrendas.



El paso decisivo lo dio la estadounidense Alice Kober, profesora de lenguas clásicas en el Brooklyn College, que trabajó sola durante años con un fichero de miles de tarjetas hechas a mano. Kober se negó a adivinar qué lengua era y se limitó a estudiar la estructura interna de las palabras. En 1946 demostró que la lengua tenía flexión: ciertos grupos de palabras compartían el comienzo y variaban en el final, como una declinación. Esos grupos, que se conocieron como tripletes de Kober, permitían deducir que algunos signos compartían consonante y otros vocal, aunque no se supiera cuáles. Kober murió en 1950, con cuarenta y tres años, antes de ver el resultado de su método.

Ventris lo llevó hasta el final. Con los datos de Kober y las nuevas tablillas de Pilos, que Emmett Bennett había publicado en 1951, construyó una tabla en la que ordenaba los signos por su consonante probable, en filas, y por su vocal probable, en columnas, sin asignarles todavía ningún valor. Luego tanteó hipótesis sobre unas pocas palabras que aparecían solo en las tablillas de Creta y que podían ser nombres de lugares. Si una de ellas era *Ko-no-so*, Cnosos, y otra *A-mi-ni-so*, Amniso, el puerto del palacio, sus valores podían llevarse a la tabla y propagarse a los demás signos de la misma fila y columna. Al hacerlo empezaron a aparecer palabras que Ventris no esperaba: *ko-wo*, muchacho, *ko-wa*, muchacha, *ti-ri-po*, trípode, formas antiguas pero reconocibles del griego. El 1 de julio de 1952 lo anunció en la radio de la BBC, todavía con dudas.



El filólogo de Cambridge John Chadwick, especialista en dialectos griegos, se unió a Ventris y juntos publicaron en 1953 un artículo con la propuesta completa. Ese mismo año llegó la confirmación. Blegen había excavado en Pilos una tablilla nueva, que nadie había tenido en cuenta al hacer la tabla, con dibujos de vasijas acompañados de palabras. Leída con los valores de Ventris, la palabra junto a un trípode era *ti-ri-po*, y la que acompañaba a una vasija de cuatro asas era *qe-to-ro-we*, de cuatro orejas; junto a otra sin asas se leía *a-no-we*, sin orejas. La coincidencia entre el dibujo y la lectura era imposible por azar.

El resultado cambió la historia de Grecia. Probó que en los palacios micénicos del segundo milenio ya se hablaba griego, que Creta había estado gobernada por griegos en su última etapa palaciega y que la lengua tenía una historia escrita mucho más larga de lo que se creía. Las tablillas mencionan además a dioses conocidos, como Zeus, Hera, Poseidón o Dioniso, y ofrecen un retrato minucioso de la administración de un palacio de la Edad del Bronce. El lineal A, en cambio, sigue sin descifrar: sus signos pueden leerse aproximadamente con los valores del lineal B, pero la lengua que resulta no se parece a ninguna conocida.

[El desciframiento de la piedra de Rosetta](https://ikusmira.org/p/el-desciframiento-de-la-piedra-rosetta/) – [El protoindoeuropeo](https://ikusmira.org/p/el-protoindoeuropeo/) – [Lengua escrita](https://ikusmira.org/p/lengua-escrita/) – [Signo lingüístico](https://ikusmira.org/p/signo-linguistico/) – [Dialectos históricos](https://ikusmira.org/p/dialectos-historicos/)

## Fuentes

- Arthur J. Evans — *Scripta Minoa, vol. 1*, Clarendon Press, Oxford (1909)
- Alice E. Kober — *Inflection in Linear Class B: 1. Declension*, American Journal of Archaeology 50 (2) (1946)
- Michael Ventris y John Chadwick — *Evidence for Greek Dialect in the Mycenaean Archives*, Journal of Hellenic Studies 73 (1953) — https://doi.org/10.2307/628239
- John Chadwick — *The Decipherment of Linear B*, Cambridge University Press (1958)
- Margalit Fox — *The Riddle of the Labyrinth: The Quest to Crack an Ancient Code*, Ecco, Nueva York (2013)

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Cómo citar: Sarasola, Josemari (2025). «El desciframiento del lineal B». Ikusmira. https://ikusmira.org/p/el-desciframiento-del-lineal-b/
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