# La disonancia cognitiva

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- Categoría: Psicología
- Publicado: 2024-10-06
- Autoría: Josemari Sarasola Ledesma — Editor coordinador; Profesor titular de escuela universitaria, Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea
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La **disonancia cognitiva** (en inglés, *cognitive dissonance*) es el malestar que siente una persona cuando mantiene a la vez dos ideas, creencias o actitudes que se contradicen, o cuando su conducta choca con lo que piensa. El concepto lo formuló el psicólogo social estadounidense **Leon Festinger** en 1957, y su tesis central es que ese malestar no se queda quieto: empuja a la persona a reducirlo, y la manera más cómoda de hacerlo no siempre es cambiar de conducta, sino cambiar lo que uno piensa sobre ella. Quien fuma sabiendo que el tabaco mata vive en disonancia; puede dejar de fumar, pero también puede convencerse de que su abuelo fumó toda la vida y llegó a los noventa, o de que de algo hay que morir.

La teoría nació de una investigación poco habitual. En 1954, Festinger y sus colegas **Henry Riecken** y **Stanley Schachter** leyeron en un periódico de Chicago que una mujer, Dorothy Martin, anunciaba haber recibido mensajes de seres del planeta Clarión: un diluvio destruiría la Tierra el 21 de diciembre, y un platillo volante rescataría a los creyentes la medianoche anterior. Los investigadores se infiltraron en el pequeño grupo de seguidores haciéndose pasar por creyentes, porque querían ver qué ocurría cuando la profecía fallara. Muchos habían dejado el trabajo, regalado sus bienes o roto con sus familias. Cuando pasó la medianoche sin platillo y amaneció sin diluvio, el grupo no se disolvió. Martin anunció un nuevo mensaje: su fe había salvado al mundo. Y quienes hasta entonces rehuían a la prensa empezaron a llamar a los periódicos para difundir la buena noticia. El libro que contó el caso, *When Prophecy Fails* (1956), cambió los nombres de los protagonistas y propuso una explicación: cuanto más ha invertido alguien en una creencia, más le cuesta abandonarla, y buscar nuevos adeptos es una forma de confirmarse a sí mismo que tenía razón.

![Ilustración en color de una zorra que mira hacia arriba a unos racimos de uvas que cuelgan de una parra, junto a un árbol y con montañas al fondo](https://ikusmira.org/images/ilustraciones/psicologia/disonancia-zorra-uvas-1919.jpg)

**La zorra y las uvas*, ilustrada por Milo Winter en 1919. La zorra que no alcanza el racimo y decide que las uvas estaban verdes es el ejemplo más antiguo de disonancia reducida cambiando el juicio y no la conducta.*

El experimento que dio fama a la teoría se publicó en 1959. Festinger y **James Carlsmith** pidieron a estudiantes de Stanford que pasaran una hora haciendo tareas deliberadamente aburridas, como girar clavijas de un cuarto de vuelta en un tablero una y otra vez. Al terminar, el investigador les pedía un favor: que le dijeran al siguiente participante, que esperaba fuera, que la tarea era muy interesante. A unos les pagaba un dólar por la mentira y a otros veinte, una cantidad considerable en la época. Después, un entrevistador que parecía ajeno al estudio preguntaba a todos cuánto les había gustado la tarea. Los que habían cobrado veinte dólares la valoraron casi igual que un grupo de control que no había mentido: aburrida. Los que habían cobrado un dólar dijeron que no había estado tan mal. La explicación de Festinger era que veinte dólares justificaban de sobra la mentira, y no había nada que reconciliar; un dólar no justificaba nada, así que la única forma de no sentirse un mentiroso barato era creer, un poco, lo que se había dicho.

Otros experimentos de aquellos años ampliaron la idea. **Jack Brehm** pidió en 1956 a unas mujeres que valoraran electrodomésticos y luego las dejó elegir entre dos que habían puntuado de forma parecida como regalo. Al volver a valorarlos, el elegido había subido y el rechazado había bajado: después de una decisión difícil, la mente amplía la distancia entre las opciones para quedarse tranquila. **Elliot Aronson** y **Judson Mills** mostraron en 1959 que las estudiantes que habían pasado una iniciación embarazosa para entrar en un grupo de debate lo valoraban mejor que las que habían entrado sin esfuerzo, aunque la discusión que escuchaban fuera la misma y deliberadamente tediosa. Es el principio que sostiene las novatadas, los ritos de paso y la lealtad a lo que ha costado caro.

Festinger describió varias salidas posibles para la disonancia, que en la práctica se combinan. El diagrama resume las más habituales.

```mermaid
%% Las cuatro salidas clásicas de la disonancia cognitiva según Festinger
flowchart TD
  A["Conducta o creencia A"] --- X{"Disonancia:<br>malestar por la contradicción"}
  B["Creencia B que la contradice"] --- X
  X --> C1["Cambiar la conducta<br>(dejar de fumar)"]
  X --> C2["Cambiar la creencia<br>(el tabaco no es para tanto)"]
  X --> C3["Añadir ideas que concuerden<br>(hago deporte, lo compenso)"]
  X --> C4["Restar importancia<br>(de algo hay que morir)"]
```

La disonancia aparece también en fenómenos muy estudiados después. El [sesgo de confirmación](https://ikusmira.org/p/sesgo-de-confirmacion), la tendencia a buscar la información que da la razón y a evitar la que la quita, es en parte una estrategia preventiva: si no se lee lo que incomoda, no hay contradicción que resolver. La **justificación del esfuerzo** explica por qué se defienden con tanta energía las inversiones fallidas, los tratamientos caros que no funcionan o las decisiones profesionales que salieron mal. Y la idea de que la conducta arrastra a la actitud se ha usado en campañas de salud pública: pedir a alguien que defienda en público el uso del preservativo o el ahorro de agua aumenta la probabilidad de que luego lo haga, porque la distancia entre lo que dijo y lo que hace se vuelve incómoda.

La teoría tuvo rivales desde el principio. En 1967, **Daryl Bem** propuso que los resultados de Festinger y Carlsmith no necesitaban ningún malestar interno: las personas infieren sus propias actitudes observando su conducta, igual que inferirían las de otro, y quien dice que algo le gustó por solo un dólar concluye que debió de gustarle. Durante años, la disputa entre la **teoría de la autopercepción** y la de la disonancia fue uno de los grandes debates de la psicología social. Los estudios posteriores encontraron que las personas en situación de disonancia muestran activación fisiológica, lo que favorece a Festinger en los casos de conflicto intenso, mientras que la autopercepción explica mejor los cambios de actitud en asuntos que a uno le importan poco. También se discutió qué produce exactamente el malestar: Aronson sostuvo que la disonancia más fuerte no es entre dos ideas cualesquiera, sino entre la conducta y la imagen de uno mismo como persona honrada y sensata.

Hay además críticas sobre el caso fundacional. Los investigadores que se infiltraron en el grupo de Dorothy Martin no fueron observadores neutrales: su presencia aumentaba el número de creyentes en un grupo muy pequeño, y los propios autores reconocieron que su llegada pudo reforzar la convicción de los demás. Martin, por su parte, siguió dedicada a la espiritualidad durante décadas con otro nombre. Y el paradigma de libre elección de Brehm recibió en 2010 una crítica metodológica de **Keith Chen** y **Jane Risen**: parte del cambio de valoraciones que se atribuía a la disonancia podía aparecer por puro efecto estadístico, porque la elección revela preferencias que la primera valoración había medido mal. Los diseños corregidos siguen encontrando el efecto, pero más pequeño.

Aun con esas matizaciones, la disonancia cognitiva sigue siendo una de las ideas más fértiles de la psicología del siglo XX, y la segunda edición del volumen de la Asociación Americana de Psicología que revisó la teoría en 2019 recogía más de sesenta años de investigación en marcha. Su lección es incómoda por lo cotidiana: las personas no solo piensan y luego actúan, sino que muchas veces actúan y después ajustan lo que piensan para que todo encaje. Como la zorra de la fábula, que no alcanzaba las uvas y decidió que estaban verdes.

[Sesgo de confirmación](https://ikusmira.org/p/sesgo-de-confirmacion) – [Efecto halo](https://ikusmira.org/p/efecto-halo) – [Error fundamental de atribución](https://ikusmira.org/p/error-fundamental-de-atribucion) – [Autoconcepto](https://ikusmira.org/p/autoconcepto) – [Cognitivismo](https://ikusmira.org/p/cognitivismo-teoria-cognitiva-psicologia-cognitiva) – [Profecía autocumplida](https://ikusmira.org/p/profecia-autocumplida)

## Fuentes

- Leon Festinger — *A Theory of Cognitive Dissonance*, Stanford University Press, Stanford (1957)
- Leon Festinger, Henry W. Riecken y Stanley Schachter — *When Prophecy Fails*, University of Minnesota Press, Mineápolis (1956)
- Leon Festinger y James M. Carlsmith — *Cognitive Consequences of Forced Compliance*, Journal of Abnormal and Social Psychology 58 (2), 203-210 (1959) — https://doi.org/10.1037/h0041593
- Jack W. Brehm — *Postdecision Changes in the Desirability of Alternatives*, Journal of Abnormal and Social Psychology 52 (3), 384-389 (1956) — https://doi.org/10.1037/h0041006
- Elliot Aronson y Judson Mills — *The Effect of Severity of Initiation on Liking for a Group*, Journal of Abnormal and Social Psychology 59 (2), 177-181 (1959) — https://doi.org/10.1037/h0047195
- M. Keith Chen y Jane L. Risen — *How Choice Affects and Reflects Preferences: Revisiting the Free-Choice Paradigm*, Journal of Personality and Social Psychology 99 (4), 573-594 (2010) — https://doi.org/10.1037/a0020217
- Daryl J. Bem — *Self-Perception: An Alternative Interpretation of Cognitive Dissonance Phenomena*, Psychological Review 74 (3), 183-200 (1967) — https://doi.org/10.1037/h0024835
- Eddie Harmon-Jones (ed.) — *Cognitive Dissonance: Reexamining a Pivotal Theory in Psychology (2.ª ed.)*, American Psychological Association, Washington (2019) — https://doi.org/10.1037/0000135-000

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Cómo citar: Sarasola, Josemari (2024). «La disonancia cognitiva». Ikusmira. https://ikusmira.org/p/disonancia-cognitiva/
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