# Altamira y la sospecha de fraude

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- Categoría: Arte
- Publicado: 2026-09-21
- Autoría: Eneko Sarasola (redacción de Ikusmira)
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La **cueva de Altamira**, en Santillana del Mar, se publicó como arte paleolítico en 1880 y no fue aceptada como tal por la prehistoria europea hasta 1902. Veintidós años es mucho tiempo para una prueba que no se movió de sitio, no se perdió y podía visitarse en tren. El episodio se cuenta casi siempre como una historia de envidia o de chovinismo francés, y esa lectura es cómoda porque deja el método a salvo. Lo que ocurrió es más incómodo: la disciplina tenía una teoría sobre lo que un hombre del Paleolítico podía hacer, no tenía ninguna técnica para fechar una pintura, y con ese hueco entre lo que creía y lo que sabía medir resolvió el caso en contra de la evidencia.

La cueva la encontró hacia 1868 un cazador de la zona, Modesto Cubillas, al que se le metió el perro entre unas rocas. Marcelino Sanz de Sautuola, terrateniente y aficionado a la historia natural, excavó allí por primera vez en 1875 y sacó lo que se sacaba entonces: huesos, sílex, conchas. Lo que cambió su forma de mirar fue la Exposición Universal de París de 1878, donde pasó por el pabellón de ciencias antropológicas y examinó de cerca el arte mueble paleolítico que salía de las cuevas francesas —huesos y astas grabados con caballos y ciervos—. Volvió a Altamira en noviembre de 1879 reconociendo ya la técnica. La atención estaba en el suelo, que es donde está la estratigrafía; el techo lo vio su hija María, que tenía ocho años y la altura justa para no agacharse.

![Retrato ovalado de una niña de pie con vestido oscuro, apoyada en un sillón, fotografía del siglo XIX](https://ikusmira.org/images/ilustraciones/arte/altamira-maria-sautuola.jpg)

*María Sanz de Sautuola (1870-1946) hacia los años en que entró en la cueva con su padre. La frase que se le atribuye varía según quién la cuente, y ninguna versión está documentada en 1879: lo que sí está fijado es que quien miró hacia arriba fue ella.*

Sautuola publicó al año siguiente los *Breves apuntes sobre algunos objetos prehistóricos de la provincia de Santander*, un cuaderno breve con láminas litográficas del techo. El texto es prudente hasta la timidez: describe, compara con el arte mueble francés y propone que las pinturas son de la misma época que los materiales que él mismo había excavado abajo. Juan Vilanova y Piera, catedrático de geología en Madrid y el único prehistoriador español con peso internacional, respaldó la atribución y la defendió en conferencias. Para dibujar el techo, Sautuola había contratado en noviembre de 1879 a Paul Ratier, un pintor francés sordomudo que andaba por Santander. Esa contratación, perfectamente normal, sería después la semilla de la acusación.

![Litografía en blanco y negro de un techo cubierto de bisontes y otros animales dibujados en distintas posturas, con las grietas de la roca marcadas](https://ikusmira.org/images/ilustraciones/arte/altamira-lamina-1880.jpg)

*El techo de polícromos tal como lo publicó Sautuola en 1880. La lámina es el documento que circuló por Europa: casi nadie de los que opinaron sobre Altamira en los veinte años siguientes llegó a ver la cueva. Se discutió sobre una litografía.*

En septiembre de 1880 Vilanova llevó el hallazgo al IX Congreso Internacional de Antropología y Arqueología Prehistóricas de Lisboa. No hubo debate: hubo desinterés y algún desplante. Émile Cartailhac, director de la revista *Matériaux* y una de las autoridades del ramo, no se molestó en discutirlo. Al año siguiente encargó una inspección al paleontólogo Édouard Harlé, que visitó la cueva y concluyó que las pinturas eran modernas. Gabriel de Mortillet, el otro gran nombre de la prehistoria francesa, escribió a Cartailhac el 19 de marzo de 1881 que aquello era «una farsa, una simple caricatura». En Santander, el escritor Ángel de los Ríos venía atacando la atribución desde noviembre de 1880. La insinuación sobre Ratier —un pintor, en casa del descubridor, justo antes del descubrimiento— nunca se formuló como denuncia firmada, y esa es una de las razones por las que el «fraude de Altamira» es una etiqueta engañosa: no hubo un proceso ni una acusación formal que se pudiera rebatir. Hubo algo más difícil de combatir, que fue el silencio.

![Portada de un semanario satírico de 1884 con la caricatura de un hombre barbudo y desnudo, en cuclillas sobre pieles, tallando un pedernal entre esqueletos y herramientas prehistóricas](https://ikusmira.org/images/ilustraciones/arte/altamira-cartailhac-1884.jpg)

*Émile Cartailhac en la portada del semanario satírico tolosano *La Guêpe*, 1884: el prehistoriador dibujado como un hombre prehistórico. La caricatura ayuda a entender el tamaño del personaje que Altamira tenía enfrente. Era el hombre que decidía qué entraba en la disciplina y qué no, y lo era también fuera de ella.*

Conviene no despachar a los escépticos como un gremio de envidiosos, porque sus objeciones técnicas eran razonables y una de ellas era de fondo. Harlé apuntó que el techo no tenía hollín, que el pigmento parecía fresco y que la cueva llevaba abierta desde hacía años. La objeción mayor, sin embargo, es la que no se escribió con todas las letras: no existía ningún método para fechar una pintura. La prehistoria de 1880 fechaba por estratigrafía, es decir, por la posición de un objeto dentro de una secuencia de capas. Una pintura en un techo no está en ninguna capa. No había, literalmente, forma de someter la afirmación de Sautuola a una prueba, y en ausencia de prueba la disciplina aplicó su teoría: el hombre paleolítico era un [salvaje](https://ikusmira.org/p/salvajismo-antropologia-sociologia) que tallaba sílex, no un pintor capaz de resolver un escorzo y aprovechar el relieve de la roca para dar volumen a un lomo. La teoría hizo de método. Ese es exactamente el mecanismo que el [particularismo histórico](https://ikusmira.org/p/particularismo-historico) de Franz Boas denunciaría después en el evolucionismo cultural, y el mismo que sostenía en aquellos años la [antropología física](https://ikusmira.org/p/racismo-cientifico-y-craniometria).

Lo que rompió el bloqueo no fue un argumento mejor sino unas cuevas mejor situadas. En 1895 Émile Rivière encontró grabados en La Mouthe, en la Dordoña, en una galería que hubo que desescombrar retirando depósitos paleolíticos intactos: los sedimentos que tapaban el pasillo eran más antiguos que cualquier visitante moderno, y por tanto los grabados también. En 1901 aparecieron Les Combarelles y Font-de-Gaume, excavadas por Louis Capitan, Henri Breuil y Denis Peyrony, con la misma clase de sello estratigráfico. La estratigrafía, que no podía llegar hasta una pintura, había llegado hasta la puerta de la sala donde estaba la pintura. Y en cuanto el fenómeno fue francés y múltiple, dejó de ser una anomalía española y pasó a ser un capítulo.

Cartailhac lo aceptó en público y sin regatear. En 1902 publicó en *L'Anthropologie* «Les cavernes ornées de dessins. La grotte d'Altamira, Espagne. *Mea culpa* d'un sceptique», donde se declara «cómplice de un error cometido hace veinte años» y de una injusticia que había que reconocer y reparar públicamente. En octubre de ese mismo año fue a Santillana con Breuil. Se cuenta que la viuda de Sautuola le respondió: «Dígaselo al mundo». La anécdota es de las que mejoran al repetirse y no está documentada de primera mano, pero el orden de los hechos sí: Sautuola había muerto en 1888, a los cincuenta y seis años, y Vilanova en 1893. La rehabilitación llegó cuando ya no quedaba nadie a quien rehabilitar.

![Retrato fotográfico del siglo XIX de un hombre de barba y entradas, con corbata de lazo y chaqueta oscura](https://ikusmira.org/images/ilustraciones/arte/altamira-sautuola.jpg)

*Marcelino Sanz de Sautuola (1831-1888). No era un aficionado ingenuo: había estudiado derecho, leía a los prehistoriadores franceses y fue a París a mirar sus colecciones antes de volver a su cueva. Nada de eso le sirvió, porque lo que estaba en discusión no era su competencia sino una idea previa sobre de qué era capaz un hombre del Paleolítico.*

![Plano a línea de un techo de catorce metros con unas veinticinco figuras de bisontes, caballos y ciervos dibujadas en distintas orientaciones](https://ikusmira.org/images/ilustraciones/arte/altamira-techo-plan.jpg)

*Plano del techo de la Gran Sala levantado por Cartailhac y Breuil, reproducido aquí en una edición de 1912. Breuil pasó semanas tumbado, con luz de acetileno, copiando figura por figura. El levantamiento hizo por la cueva algo que la fotografía de la época no podía hacer: convertirla en un documento manejable y comparable con otros yacimientos.*

La reparación tomó la forma de un libro. En 1906 Cartailhac y Breuil publicaron *La caverne d'Altamira à Santillane près Santander*, pagado por Alberto I de Mónaco, que financiaba prehistoria con la misma naturalidad con que financiaba oceanografía. El volumen fijó la iconografía de la cueva durante medio siglo: los calcos de Breuil son los que se reprodujeron en los manuales, y son ellos, más que ninguna fotografía, los que hicieron de Altamira una imagen popular.

![Calco en color de un bisonte de Altamira, de cuerpo rojizo y contorno negro, con las patas y la cabeza perfiladas sobre fondo claro](https://ikusmira.org/images/ilustraciones/arte/altamira-bisonte-calco.jpg)

*Calco de uno de los bisontes, del aparato gráfico de la monografía de 1906. Un calco no es una reproducción neutra: recorta la figura del fondo, la limpia de manchas y decide dónde acaba una línea que en la roca se difumina. Casi todo lo que el siglo XX creyó saber sobre el aspecto del arte paleolítico pasó por esta clase de intermediación.*

![Fotografía de 1909 en la boca de una cueva con cuatro hombres: uno con sotana, otro sentado a la derecha y dos de pie al fondo](https://ikusmira.org/images/ilustraciones/arte/altamira-breuil-castillo-1909.jpg)

*Cueva del Castillo, 23 de julio de 1909: Henri Breuil con sotana, Hugo Obermaier al fondo, Hermilio Alcalde del Río con el sombrero en la mano y, sentado a la derecha, Alberto I de Mónaco. En siete años el Cantábrico había pasado de ser el sitio del que no se hablaba en los congresos a ser el sitio al que iban los congresistas.*

Quedan dos matices que suelen faltar. El primero es que la prueba definitiva tardó ciento treinta años: hasta 2012, cuando el equipo de Alistair Pike aplicó series de uranio a las finísimas costras de calcita formadas sobre las pinturas de once cuevas españolas, no hubo una fecha obtenida de la pintura misma y no de su contexto. El resultado fue más largo de lo que nadie defendía: un signo claviforme de Altamira dio una edad mínima de 35.600 años, y un disco rojo de El Castillo, 40.800. Los bisontes polícromos del techo son mucho más recientes —magdalenienses, del orden de 14.000 a 16.000 años—, de modo que la cueva no es una escena sino un lugar frecuentado durante veinte milenios. Sautuola se quedó corto.

El segundo matiz es que el caso no demuestra que el consenso científico sea sospechoso, que es la moraleja que le sacan quienes tienen algo que vender. Demuestra algo más preciso y menos consolador: cuando una disciplina carece de una técnica para contrastar una afirmación, el hueco no se queda vacío, lo llena la teoría que ya tenía. La prehistoria no rechazó Altamira por falta de datos, sino porque en ese momento sus datos y sus prejuicios eran indistinguibles. La cueva se cerró al público en 1977 por el deterioro que causaban los visitantes, se abrió en 1982 con cupo estricto y desde 2001 lo que se visita al lado es una réplica. La discusión de hoy sobre si la copia sirve o no —sobre qué queda de una obra cuando lo que se ve es su facsímil— es otra pregunta, y la tiene planteada el [aura de la obra en la época de su reproductibilidad técnica](https://ikusmira.org/p/aura-y-reproductibilidad-tecnica).

[Las venus paleolíticas](https://ikusmira.org/p/las-venus-paleoliticas) – [Racismo científico y craniometría](https://ikusmira.org/p/racismo-cientifico-y-craniometria) – [Evidencia arqueológica](https://ikusmira.org/p/evidencia-arqueologica) – [Datación por radiocarbono](https://ikusmira.org/p/datacion-por-radiocarbono) – [Aura y reproductibilidad técnica](https://ikusmira.org/p/aura-y-reproductibilidad-tecnica) – [Contexto arqueológico](https://ikusmira.org/p/contexto-arqueologico)

## Fuentes

- Marcelino Sanz de Sautuola — *Breves apuntes sobre algunos objetos prehistóricos de la provincia de Santander*, Imprenta y Litografía de Telesforo Martínez, Santander (1880)
- Émile Cartailhac — *Les cavernes ornées de dessins. La grotte d'Altamira, Espagne. «Mea culpa» d'un sceptique*, L'Anthropologie, vol. 13 (1902)
- Émile Cartailhac y Henri Breuil — *La caverne d'Altamira à Santillane près Santander (Espagne)*, Imprimerie de Monaco, por cuenta del príncipe Alberto I (1906)
- Paul G. Bahn y Jean Vertut — *Journey Through the Ice Age*, University of California Press (1997)
- Alistair W. G. Pike y otros — *U-Series Dating of Paleolithic Art in 11 Caves in Spain*, Science, vol. 336 (2012)
- José Antonio Lasheras (ed.) — *Redescubrir Altamira*, Turner / Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira (2002)
- Ramón Montes Barquín y otros — *Rasgar el tupido velo. Marcelino Sanz de Sautuola, más allá de Altamira*, Ministerio de Cultura (2019)

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Cómo citar: Sarasola, Josemari (2026). «Altamira y la sospecha de fraude». Ikusmira. https://ikusmira.org/p/altamira-y-la-sospecha-de-fraude/
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